ALAIN

País de origen Camerún
Año de nacimiento 1964
Problemática Persecución política
Situación actual Solicitante de asilo

Nacido el año 1964 en Duala, una ciudad costera ubicada en el suroeste de la República de Camerún. En la considerada capital económica del país se formó como contable, vocación que le valió para trabajar en diferentes empresas, entre las cuales destaca la gestión financiera de una farmacia local. Sin embargo a sus 54 años, y tras una odisea que lo arrastró por África y Europa, se ha visto obligado a demandar asilo en España dejando atrás a toda su familia: su hermano, su hija y sus dos nietos. Todos ellos aún residen en su país de origen.

Alain relata su historia tomando como punto de partida el 11 de octubre de 1992, cuando Paul Biya ganó las elecciones presidenciales con altas sospechas de fraude y falsificación de resultados. En aquel momento él estaba afiliado a uno de los principales partidos de la oposición, y al día siguiente de conocer los resultados salió a la calle para manifestarse. Por participar en ese acto de protesta, la policía le detuvo y le encerró en la cárcel durante seis meses. 

"Hace más de 25 años que abandoné mi país, pero nunca he dejado de luchar por la justicia y la libertad de expresión."


CAMERÚN

Paul Biya lleva ejerciendo como Presidente de Camerún desde hace 36 años, con 7 mandatos en total a sus espaldas. Recientemente –en octubre de 2018– , revalidó su posición al ganar de nuevo unas elecciones con un 53,85% de participación; y manchadas por los múltiples recursos constitucionales de sus rivales al entender que tanto el proceso como el recuento habían sido irregulares. Desde hace décadas Camerún cuenta con varias denuncias de fraude por parte de diferentes organismos internacionales. Según el último informe de la ONG “Transparencia Internacional”, se trata de uno de los países más corruptos del mundo, ocupando el puesto 153 de 180.


Cuando Alain consigue salir de prisión toma la decisión de abandonar Camerún, y en 1993 aterriza en Colonia (Alemania). Allí reside 5 años como solicitante de asilo, trabajando la mayoría del tiempo como empleado de hotel. No obstante, le deniegan protección internacional ya que el gobierno alemán considera que Camerún sí es una democracia plena. Debido a las buenas relaciones económicas entre estos dos países –según la valoración personal de Alain–, no pueden aceptar dar refugio a un camerunés por motivos de persecución política. En 1998 es deportado a Ghana, donde vive varios meses mientras valora qué paso dar a continuación. Ya entrado el año 1999 se traslada finalmente a Costa de Marfil, país en el que pasará los próximos diez años trabajando como dependiente en una tienda de telefonía móvil. Su mayor pesar con el paso de los años ha sido siempre el abandono obligado de su país de origen, así como la renuncia prolongada al activismo político.

En 2010 emprende un largo y arduo viaje de 7 meses – en autobús, y algunos tramos en barca por vía fluvial– hacia Rabat, pasando por Mali, Senegal y Mauritania. Reconoce que la travesía le agotó física y mentalmente, hasta el punto de caer gravemente enfermo. Sin embargo, Alain afirma que en Marruecos –donde vivió algo más de 7 años– pudo conseguir asilo y llevar a cabo varias actividades políticas y sociales vinculadas con la inmigración; incluso fue vicepresidente de un colectivo de comunidades subsaharianas.

No obstante, nunca estuvo del todo cómodo con el estilo de vida marroquí, al que no terminaba de adaptarse ni en lo social ni el lo religioso. Durante toda su vida había crecido bajo la doctrina cristiana –la religión mayoritaria de Camerún–, pero afirma que en Marruecos no consideran normal ni aceptan del todo creencias distintas a las musulmanas. Todo eso le empujó a tomar la decisión de abandonar África, para probar suerte de nuevo en Europa.

En 2018 aterriza en Barcelona con mal pie, pues afirma que en el aeropuerto le robaron sus pertenecías junto a toda su documentación. Su proceso dará comienzo tras acudir de inmediato a denunciar este hecho frente a la Policía, quienes le emplazan a solicitar asilo en nuestro país tras valorar su situación. En un sólo año en la Ciudad Condal hasta 3 entidades o fundaciones diferentes se han ocupado de orientarle y ayudarle durante todo el proceso: SAIER, CEPAIM y finalmente Benallar. En los primeros meses de incertidumbre, Alain se ha visto obligado a pasar varias semanas durmiendo en la calle y buscando cobijo en albergues sociales, hasta que finalmente se le ha podido conceder una plaza en un piso de acogida compartido con otras personas que se encuentran en su misma situación.

Aunque dispone de tarjeta roja –documento imprescindible para identificarse y regular su situación en España– actualmente no tiene trabajo, y dedica todo su tiempo a estudiar castellano. Confiesa que su máxima ambición de cara al futuro es poder dominar el idioma de forma perfecta. Lo motivan la perspectiva de matricularse en la universidad de Derecho, y también el proyecto de comenzar a impartir charlas en toda Europa, denunciando la situación de corrupción política existente en su país.

"Yo envejezco, mis ideales no."

Alain

Andrii

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Yaasir

Lambert

Mahmoud

Enhamed

George

Laura

EQUIPO BARCELONA

Este proyecto documental ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar integrado por:

Javier Corso

Coordinador / Fotógrafo

Alex Rodal

Editor Jefe / Investigador

Laura Van Severen

Diseñadora