ANDRII

País de origen Ucrania 
Año de nacimiento 1983 
Problemática Crisis diplomática
Situación actual Protección subsidiaria 

Nacido en el año 1983 en Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania y que está situada al noreste del país, en la misma frontera con Rusia. A sus 35 años, Andrii se ha visto forzado a abandonar su país de origen, huyendo de la zona de conflicto, y solicitar protección internacional en España.

Cuando estalla la crisis de Crimea en 2014, toma la decisión de alistarse como voluntario y recorrer gran parte del territorio ucraniano ayudando a los más necesitados. Empleando su propio coche, reparte suministros de primera necesidad y medicamentos a las víctimas, independientemente de su nacionalidad o ideología política. Para él todos son iguales: personas que necesitaban auxilio. Cierto día, mientras realizaba uno de los recorridos en coche, varios miembros del ‘Pravy Sektor’ le detuvieron en un control de carretera. Tras obligarle a bajarse del vehículo le amenazan e interrogan acerca de sus intenciones. Tras acusarle injustamente de ser un espía que ayuda a la facción rusa, le propinan una dura paliza por considerarle un traidor a su patria. 

"Muchas de las personas afectadas eran ancianos y niños." 


CRISIS DE CRIMEA

En noviembre de 2013 comenzó a desatarse una grave crisis diplomática internacional en Ucrania, debido a que su población se encontraba fuertemente dividida entre dos posturas muy claras: los que preferían estrechar vínculos con Rusia, o por el contrario los que buscaban asociarse con la Unión Europea. A raíz de los violentos disturbios y manifestaciones de naturaleza proeuropeísta (bautizados como la revolución del Euromaidán), el entonces Presidente prorruso Viktor Yanukóvich fue derrocado en febrero de 2014, cuando huyó del país abandonando sus funciones. Uno de los principales organizadores e instigadores del movimiento -y sin duda el más radical- fue el ‘Pravy Sektor’ (Sector Derecho), un grupo político y paramilitar de extrema derecha y fascista.

En respuesta, se produjo un alzamiento de varios grupos armados prorrusos al sur y al este del país, creando la antesala de una guerra civil en toda Ucrania. Pocos días después, y aprovechando la difícil situación política del país, Rusia introdujo a su ejército y se anexionó Crimea. Más tarde lo haría oficial tras celebrar un referéndum regional que no ha sido reconocido a nivel internacional. Por ese motivo, tanto Estados Unidos como la UE sancionaron a Rusia política y económicamente, acusada de violar el derecho internacional por su presencia militar en Crimea.

Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN afirmó en 2018: “Hace cuatro años Rusia anexionó ilegalmente Crimea. Ahora, Rusia está intentando utilizar Crimea para extender su influencia y controlar el mar de Azov.” En la misma línea, Viktor Muzhenko, el actual Jefe del Estado Mayor ucraniano, y Oficial al mando de las Fuerzas Armadas, alerta de que “La amenaza rusa ha aumentado desde agosto, encontrándose ahora en su nivel más alto desde 2014.”  


Los propios agresores le trasladan a una comisaría de policía, donde recibe un trato muy similar. Durante más de 6 horas es retenido en contra de su voluntad, sin entender cuál ha sido su falta o error. Cuando finalmente ese mismo día es liberado se dirige directamente al hospital, donde pasa la noche tratando sus heridas. En los días siguientes dedica su tiempo a reclamar sus derechos y denunciar la situación a la que se ha visto expuesto, hasta que una carta de la Fiscalía le comunica que no pueden garantizar su seguridad. En ese momento, y temiendo por su vida, toma la decisión irreversible de abandonar Ucrania, tomando un avión en Kiev con destino a Barcelona.

A principios de 2015 solicita asilo en España, pasando primero por el Programa Estatal, donde estuvo año y medio. Agotada esa vía, se le incluye en el Programa municipal Nausica, caducando éste en diciembre de 2016. Durante el siguiente año sobrevive con trabajos esporádicos e irregulares. En otoño del 2017 su situación legal llega a un punto de inflexión. Andrii es uno de los pocos casos de “éxito” existentes en nuestro país, pues pertenece a esa minoría que ha conseguido una resolución favorable a su solicitud de asilo, concretamente obteniendo el derecho de protección subsidiaria.

Después de tres años en Barcelona sigue recibiendo noticias preocupantes desde su hogar. Tanto su madre como sus antiguos vecinos afirman que de vez en cuando aparece personal de uniforme preguntando por su paradero. Cuando se les contesta que él ya no vive en Ucrania, los visitantes responden con amenazas, pues sospechan que Andrii sigue oculto en el país. Esta peligrosa situación ha provocado que su madre tenga que mudarse de domicilio. "Lo único que le pido al futuro, es que haya paz en mi país."

Andrii es graduado en Farmacia, y en su país ejerció como tal durante más de un año. Después trabajó como representante médico, visitando consultorios, dando conferencias, y teniendo reuniones con profesionales de la medicina para informarles sobre los nuevos productos de la industria farmacéutica. Finalmente decidió montar su propio negocio dentro del sector de la agricultura, hasta que se vio inmerso en el conflicto de Crimea. Actualmente trabaja como mozo de almacén, donde empezó con un contrato temporal hasta que recientemente ha conseguido un puesto fijo.

Asegura que es muy feliz viviendo en Barcelona y que adora tanto el estilo de vida como su sociedad. Confiesa que, en general, tanto en Ucrania como en Rusia la gente es más fría –lo atribuye al clima–, y que las personas que ha conocido en nuestro país son más cálidas y alegres.

Andrii es una persona culta, altamente cualificada y emprendedora, que busca conseguir en nuestro país un nivel de castellano suficiente (B2) para poder homologar sus estudios de farmacia y así volver a ejercer su vocación. Con el poco tiempo libre del que dispone –pues su jornada laboral es muy intensa–, no puede matricularse en un curso y estudiar nuestro idioma como es debido; lo que no le impide aprenderlo de forma autodidacta, ya que le gusta mucho leer y consumir audiolibros. También adora viajar y conocer otras culturas, pero por motivos obvios, actualmente no puede permitirse ese lujo. "Antes viajaba mucho, pero ahora soy refugiado. ¿Qué le voy a hacer?"

Su sueño es volver a montar su propia empresa y sentir que vuelve a coger las riendas de su vida, esta vez en la ciudad de Barcelona.

"Yo sólo quería ayudar."

Alain

Andrii

Maritza

Amina

Yaasir

Lambert

Mahmoud

Enhamed

George

Laura

EQUIPO BARCELONA

Este proyecto documental ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar integrado por:

Javier Corso

Coordinador / Fotógrafo

Alex Rodal

Editor Jefe / Investigador

Laura Van Severen

Diseñadora