ENHAMED

País de origen Sahara Occidental
Año de nacimiento 1993
Problemática Apatridia
Situación actual Apátrida

Enhamed nació en el año 1993, en los campamentos de refugiados saharauis de la provincia de Tinduf (suroeste de Argelia). En ellos se alojan cerca de 200.000 personas –desde hace más de cuatro décadas–, en condiciones de pobreza y vulnerabilidad.

Estos campamentos se encuentran en la “hamada” argelina, una zona desértica caracterizada por condiciones climáticas muy adversas: temperaturas extremas, fuertes vientos, lluvias torrenciales y movimientos de dunas. Él fue uno de los muchos afectados por todas esas circunstancias, así como por la escasez de alimentos y medicamentos en la región. A la edad de 4 años le detectan tuberculosis, y a raíz de ello es trasladado a España para ser tratado debidamente. 

“El campo de refugiados limita la mente de las personas, sus sueños. No ven nada más allá."


EL SÁHARA OCCIDENTAL

El Sáhara Occidental es un país del norte de África calificado como “territorio no autónomo” por las Naciones Unidas, y que limita con Marruecos al norte, con Argelia al este, con Mauritania al sureste y con España al oeste. El Sáhara Occidental fue ocupado por España en 1884, y desde entonces pasó a ser una colonia española. No es hasta 1970 cuando la ONU aprueba la celebración de un referéndum de autodeterminación en el territorio, pero España se niega a reconocerlo –aún se encontraba bajo el yugo franquista– y eso da pie a la creación en 1973 del Frente Polisario, un movimiento de liberación nacional que lucha por la independencia del pueblo saharaui.

En el año 1975 el Sáhara Occidental fue invadido por Mauritania y Marruecos, la denominada “marcha verde”, bajo el consentimiento de España. Estos tres países habían firmado antes un acuerdo internacional ilegal (el llamado “Acuerdo de Madrid”), en el que una administración temporal tripartita –conformada por todos ellos– asumiría el control y la gestión del territorio. Esto tenía como finalidad última real el negar al pueblo saharaui su derecho internacionalmente reconocido a la autodeterminación y a la independencia. Poco después, y con Franco ya fallecido, en 1976 España abandona la que había sido su colonia y los dos países restantes formalizaron una partición del territorio. Sin embargo, dado que el Estado español no traspasó la soberanía sobre el territorio a ninguna otra potencia con capacidad administradora, el Sáhara Occidental es, aún a día de hoy –a efectos jurídicos–, un territorio no autónomo administrado por España.

Debido a eso el 27 de febrero de 1976 el Polisario proclama la “República Árabe Saharaui Democrática”, y comienza a batallar con sus invasores. En el año 1979 Mauritania cede su parte del territorio y abandona la guerra. Entre 1981 y 1987 Marruecos construye un muro de más de 2.000 kilómetros, plagado de millones de minas antipersona y de soldados armados, que delimita claramente las zonas controladas por cada uno de los actores del conflicto. Finalmente la paz llega en el año 1991, con la condición de que se celebrara un referéndum de autodeterminación que aún a día de hoy no ha tenido lugar. 27 años después de aquel acuerdo, los saharauis siguen esperando mientras malviven en los diferentes campamentos de refugiados.


Hasta los 12 años vive en Castellón de la Plana, lugar donde reside la mayor parte de su vida, acogido por una familia a la que aún hoy considera sus padres. En 2005 regresa a su tierra de origen. Dado que su madre biológica se encontraba muy enferma, decide pasar sus últimos años con ella y con el resto de su familia. Allí permaneció hasta el año 2008, cuando tuvo la oportunidad de regresar a España dos meses en verano, gracias a la inconmensurable labor que realiza el proyecto “Vacaciones en Paz”. Éste pretenden dar a los niños saharauis la posibilidad de mejorar sustancialmente su salud, a través de la mejora en la dieta y las revisiones médicas; así como la posibilidad de tener otra visión del mundo, distinta de las que les aporta su realidad cotidiana en el desierto. Esta iniciativa permite cubrir las principales carencias de los menores, alejándolos por unos meses de las duras condiciones de los campamentos.

Tras esta breve pero intensa experiencia toma la decisión de abanderar la causa saharaui, y comenzar a luchar por sus derechos. Al volver al campamento de refugiados se forma como cineasta, gracias a los cursos y talleres impartidos en la escuela por voluntarios de renombre del sector audiovisual, venidos de distintos rincones del planeta. Durante esos años crea el cortometraje “Latidos del Sáhara”, el cual puede encontrarse todavía en internet.

A los 21 años, sintiéndose preparado para afrontar una nueva fase en su vida, viaja a Barcelona en busca de ayuda y protección internacional. En 2015 entra en el Programa Estatal –donde estuvo un año y medio acompañado por el CEAR– hasta que su solicitud de asilo fue resuelta, concediéndole el estado y la documentación que lo reconocen como apátrida. Ello le permite trabajar y vivir legalmente en España, aunque lamenta tener un documento de identidad en el que no figure ninguna nacionalidad. Actualmente vive en la Ciudad Condal y compagina su labor como voluntario en el CEAR, con su trabajo en un centro educativo para menores. Enhamed asesora a los jóvenes que llegan de otros países, desde su experiencia personal como demandante de asilo, e imparte clases de alfabetización y otros talleres sociales.

Su máxima ambición es denunciar la violación sistemática de los derechos humanos del pueblo saharaui por parte de Marruecos en todos los ámbitos: civil, político, cultural y económico. Confiesa que su mayor referente es la activista Aminatou Haidar. La describe como una de las mujeres más importantes del continente africano, un símbolo de la causa saharaui y de la lucha por los DDHH. La batalla que durante años ha plantado Aminatou a la monarquía marroquí –a pesar de sufrir torturas, amenazas, encarcelamiento, y violaciones– ha permitido que la comunidad internacional conozca la problemática existente en los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Enhamed pretende seguir sus pasos y poner en boca de todos la realidad que ha conocido y sufrido. Los saharaui necesitamos una tierra, una nación, un lugar en el que crecer y trabajar.

“Los niños merecen ver que hay posibilidad de un mundo distinto."

Alain

Andrii

Maritza

Amina

Yaasir

Lambert

Mahmoud

Enhamed

George

Laura

EQUIPO BARCELONA

Este proyecto documental ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar integrado por:

Javier Corso

Coordinador / Fotógrafo

Alex Rodal

Editor Jefe / Investigador

Laura Van Severen

Diseñadora