LAMBERT

País de origen República de Guinea
Año de nacimiento 1998
Problemática Violencia familiar
Situación actual Solicitante de asilo

Nació en 1998 en la República de Guinea (también conocida como Guinea-Conakry), en el seno de lo que él mismo describe como una familia rica. Con los años, su padre había conseguido amasar una pequeña fortuna gracias a sus terrenos, que explotaba como agricultor y ganadero.

Al fallecer su padre, el tío de Lambert reclamó todos los bienes de su hermano para si mismo. La familia directa de Lambert, él incluido como primogénito, no estuvo de acuerdo. Por hacerle frente y defender sus derechos como herederos, su tío les estuvo persiguiendo y amenazando durante una larga temporada. Llegó un punto en que la situación se encrudeció y empezó a recibir amenazas acompañadas de violencia física. En reiteradas ocasiones aseguró que iba a matarlo si no abandonaba los terrenos y las propiedades. Un día, frustrado por no conseguir lo que pretendía, el hermano de su padre cogió un arma y disparó a su propio sobrino. Las cicatrices de aquellos hechos aún pueden apreciarse sobre el rostro de Lambert. Como consecuencia de aquel intento de asesinato, y debido a la escasa confianza que le transmitía el sistema policial y judicial del país, decide huir de Guinea cuando aún era un adolescente. 

“¿Puedo escribir mi historia? No me gusta hablar de ello."


GUINEA-CONAKRY

Como resultado de su ubicación geográfica y del clima tropical, la República de Guinea rebosa recursos agrícolas e hidroeléctricos, así como enormes depósitos minerales. Es el país con las mayores reservas de hierro y bauxita del mundo, además de ser productor de oro y diamantes. Debido a ello, Guinea-Conakry tiene el potencial para ser uno de los países más ricos de África. Desafortunadamente, la inestabilidad política, la corrupción generalizada y la infraestructura deficiente le han impedido aprovechar al máximo sus abundantes recursos naturales. La débil economía de Guinea, marcada por la deuda y la inflación, hace difícil la inversión extranjera. El aumento en los últimos años de las actividades mineras de Guinea, y el indicio de una democracia más estable, apuntan hacia un significativo desarrollo económico del país.

No obstante, los ciudadanos de Guinea siguen percibiendo niveles extremadamente altos de corrupción. El informe que publicó en 2017 la organización “Transparencia Internacional”, lo situaba en el puesto 148 de 180 países analizados, siendo más alto el nivel de corrupción cuanto más abajo se sitúa un Estado en el ranking. En ese mismo estudio, los guineanos le otorgaban a su hogar sólo 27 puntos, siendo 100 el valor máximo de transparencia.


Tras una larga y ardua travesía –sobre la cual no quiere hablar– cruza el desierto de Mali, llegando finalmente a Argelia, donde relata que vivió un año y dos meses en circunstancias extremas. Debido a las vejaciones padecidas en ese país, motivadas sólo por el color de piel, tomó la decisión de viajar a pie doce horas hacia el noroeste, hasta cruzar la frontera con Marruecos. Allí subiría a un barco con intención de cruzar el mediterráneo. Durante ese periplo por alta mar perdió a cinco amigos, algunos de los cuales le habían ayudado mucho durante el último año. Al llegar a España en 2016, malvivió dos semanas recluido en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), un lugar que él mismo define como una prisión para recién llegados. Tras abandonar el lugar, decidió probar mejor suerte en Alemania, donde estuvo viviendo durante un año.

Allí se topó con las restricciones del Convenio de Dublín, una ley internacional cuya finalidad es determinar qué Estado miembro de la Unión Europea se debe hacer cargo de cada solicitud de asilo. Dicha ley resuelve que todo demandante de protección internacional debe presentar su solicitud en el primer país de la UE al que llega, aunque no conozcan el idioma ni tengan afinidades culturales.

Con el fantasma de su primera experiencia vivida en territorio español, se le obliga a volver a Barcelona el 21 de agosto de 2017. Un mes después, el 20 de septiembre, conocería la triste noticia de que su madre acababa de fallecer.

En el último año ha completado varios cursos de formación, estudiado castellano y realizado prácticas laborales en el ámbito del “mantenimiento de grandes superficies”; llevando a cabo funciones como fontanero y electricista. Aspira a seguir trabajando en ese ámbito, donde cada día se presenten retos y problemas nuevos a los que pueda hacer frente. Afirma que actualmente está contento con su vida en Barcelona, donde practica mucho deporte y ha conocido gente amigable. Sin embargo, no le gustan las limitaciones vitales que le supone su estado actual de solicitante de asilo. Quiero sentirme un hombre libre, ahora mismo estoy restringido.

“Quiero sentirme un hombre libre."

Alain

Andrii

Maritza

Amina

Yaasir

Lambert

Mahmoud

Enhamed

George

Laura

EQUIPO BARCELONA

Este proyecto documental ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo multidisciplinar integrado por:

Javier Corso

Coordinador / Fotógrafo

Alex Rodal

Editor Jefe / Investigador

Laura Van Severen

Diseñadora